¿Sólo de alimentos vive mi mascota?
Perros

¡No, de ninguna manera!, aunque lo parezca, aunque pretendamos engañarnos para evitar pensar en que algunas veces somos injustos o muy injustos, una mascota no vive sólo de alimento, el cariño que podamos (y debemos) brindarle, también cuenta y mucho.
Los que tenemos perros como miembros de la familia, cada día desde hace unos pocos o muchos años, en algún momento del día según el horario, convidamos a nuestra mascota con alimento, en lo posible cuidando de que la cantidad sea exacta en lo posible para que conserve su fuerza, agilidad y belleza naturales, aunque no demasiada, porque no estaría bien verla pasada de peso, sin la agilidad propia de su raza.

Y no sólo eso, a veces nos acompaña al ejercitarnos, al descanzar, al relajarnos, al salir a pasear, etc. Esperando que también a ella esos momentos la ayuden a mantenerse en forma y, sobre todo, a estar contenta, al menos durante ese periodo de tiempo compartido con nosotros.

Pero es más que alimento y compañía lo que ellas necesitan de nosotros para vivir realmente felices.

Seguramente su perro, como la gran mayoría de las mascotas, es una verdadera antena que capta todas sus emociones, y las de la familia, de las que se alimenta todos los días y que pueden hacerla la mascota más alegre o la más desdichada. No es únicamente lo que podemos transmitirle a través de la voz o gestos que le dirigimos; nuestra mascota percibe toda una variedad de comportamientos y actitudes, estas las transmitimos con nuestra postura, nuestra expresión, tono de voz que utilizamos al llamarla o, incluso, nuestro estado de ánimo.
Y no es sólo cuando trato directamente con ella; una mascota percibe con toda nitidez el ambiente de una casa: si lo que prevalece son las disputas entre sus miembros, la angustia —no importa qué la origine– o la tristeza, ella lo notará de inmediato y reaccionará, con actitudes que pueden ir desde cambios de conducta, como agresividad, flojera o afán destructivo excesivos, hasta alteraciones de origen nervioso, como irritación de la piel y las orejas o algunas afecciones de los riñones, sobre todo si tiene alguna predisposición hacia este tipo de enfermedades: una mascota de piel sensible se rascará con mayor frecuencia, otra con riñones débiles orinará más de lo normal; estas reacciones irritarán aún más los tejidos, lo que iniciará un círculo vicioso que puede prolongar la enfermedad más de lo necesario.

Cuando nuestra mascota se enferma estamos obligados no sólo a ser buenos enfermeros, sino psicólogos expertos, ya que la actitud que tomemos frente a ella repercutirá de manera directa en la rapidez con la que se recupere. Al igual que el nuestro, el sistema inmune de nuestra mascota depende de manera directa de su estado de ánimo, y éste tiene una relación directa con el de las personas que la rodean. No es raro que quien está a cargo de cuidar a la mascota enferma esté aún más deprimido que ella misma, esperando el peor desenlace; esto no hace mas que agravar su condición y dificultar su restablecimiento, ya que ella misma pierde la confianza en su poder de recuperación.
Esta inconsistencia puede manifestarse también en nuestra falta de constancia para seguir un tratamiento: si no vemos resultados inmediatos, buscamos un nuevo veterinario con la esperanza de que le prescriba una medicina milagrosa que la restablecerá en un par de días, sin percatarnos de que no estamos dejando actuar a ninguno de los que le recetaron previamente.
Finalmente podemos hablar del paralelismo entre los síntomas de la mascota y su dueño, algo que difícilmente puede ser explicado a satisfacción actualmente. Es posible que un mismo agente patógeno los esté atacando al mismo tiempo, sin embargo en muchos casos es más probable que se deba a una resonancia emocional entre ambos, un lazo mucho más fuerte que la comida con que alimentamos a nuestra mascota todas las mañanas.

Lo ideal es intentar transmitir únicamente sentimientos positivos a nuestra mascota; cuando estemos deprimidos, angustiados o presionados evitemos en lo posible acercarnos a ella, lo mismo que haríamos con cualquier miembro de la familia, no sólo para evitar un conflicto, sino para no transmitirle una emoción que también podría afectarlo a él.
En cuanto a los tratamientos médicos, intenta seguirlos durante el tiempo recomendado por tu veterinario, a fin de que cumplan con su función y tengan oportunidad de ayudar a tu mascota en su recuperación; y conserva la fe en el poder de recuperación que la naturaleza le ha conferido a tu amigo, que en muchas ocasiones es más poderoso de lo que podemos imaginar.
Pero sobre todo no te angusties por los malos sentimientos que podrías haberle transmitido a tu mascota antes de hoy; seguramente no era tu intención y pensar en ello sólo podrá angustiarte más y transmitirle nuevamente malos sentimientos. Es mejor que mires hacia delante y pienses en todo el tiempo que tienes para disfrutar con ella la vida que a ambos les espera.

 

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Antes de tener un Perro


Si ya decidió tener un perro como mascota, debe considerar varias cosas antes de comprarlo (o adoptarlo) para asegurarle del estado de salud de su compañero, el suyo y el de su familia. Si sigue estos consejos será mucho menos probable que tenga que enfrentarse a momentos dolorosos por pérdida de su mascota y de dinero adquiriendo animales enfermos.

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Humor

Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decia estaba adornada por alguna palabrota, asi como siempre de muy mal genio.
Ricardo trato desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llegó un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aun, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.
Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto todo fue silencio.
Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. El loro salió y con mucha calma dió un paso al hombro de Ricardo y dijo: siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud. Te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento.
Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle que es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuo:
- te puedo preguntar... ? que fue lo que hizo el pollo?

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Daddy // Daina // Daisy // Dakota // Dali // Dana // Dandy // Danko // Danny // Dante // Darka // Darwin // David // Dealer // Debbie // Delta // Denis // Dexter // Diablo // Dickens // Didi // Digger // Dijon // Dilbert // Dina // Dinamita // Dino // Dipper // Disi // Ditty // Dodo // Dolby // Dona // Dorian...

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